Mirar para ver

Vamos por la calle nos cruzamos con alguien y pasamos de largo, al momento nos dan un toquecito en la espalda y nos dice hombre Pepe, me he cruzado contigo y no me has dicho nada, perdona no te he visto, cuantas veces nos ha pasado esto a lo largo de nuestra vida, en diferentes momentos miramos las cosas que nos rodean y no vemos, no asimilamos lo que miramos, no apreciamos lo que tenemos al lado no sabemos ver, solo sabemos mirar.

Mirar y ver es muy distinto, mirar es algo que hacemos con nuestro cuerpo. Ver es algo que pasa en nuestra mente. Mirar es dirigir la mirada hacia algo y es una acción física, cuando la acción de mirar tiene éxito, vemos.

Oía la sirena, y por más que miraba a lo lejos, no conseguía ver el barco.

Miro la televisión o veo la televisión, son conceptos diferentes. Cuando dices miro, ves el aparato y cuando dices veo, ves un programa de tv.

Se dice a menudo “tiene la vista perdida» (está viendo, pero no se entera de nada). Es decir, la conciencia (mirada) y el ojo (vista) no trabajan juntos…

 “Uno puede ver el vuelo del pájaro, mirarlo para observarlo o sentir que vuela con él. Eso es contemplar, convertirse en el otro”, mirar, es solo eso, mirar. Sin más. Se puede mirar y no sentir nada, pero si llegas a ver, sientes lo que te rodeas te empapas de lo que ves, fijas la atencion en todo aquello que te interesa, puedes hacerte preguntas del por qué es así, porque está, quien lo ha puesto allí, que forma tiene, de qué color es, etc.

 La realidad no depende tanto de los ojos que la miran como de la intención al enfocar. Podemos elegir simplemente ver o mirar.

 Ver es el primer escalón. Es útil para orientarse, para distinguir, para almacenar recuerdos gráficos. Sin embargo, limitarse simplemente a mirar todo es reducir la vida a su aspecto más primigenio, es decir, a mirar sin ver más allá. Es nuestro yo más pequeñito, necesitamos ver para evolucionar hacia una conciencia más despierta y más abierta.

 Necesitamos ver para certificar, para curiosear, para descubrir, para encontrar en lo visto nuestro deseo o para desvelar verdades: ¡Dímelo a la cara! ¡Mírame cuando te hablo! Exigimos la mirada para captar en ella el reflejo del alma. Hay quien expresa su temor a ser mirado y también hay quien afirma que puede mirar a los ojos de todo el mundo porque no tiene nada que ocultar.

 Que maravilloso es ir al campo, pasear mirar y observar la naturaleza, acercarse a una flor, sentir su aroma, disfrutar con su color, su forma, sentir que está viva en otro concepto diferente a lo que es nuestra vida y si uno quiere ir mas allá, se le puede hablar, decirle lo bonita que es y qué bien hace, para el entorno, o sea una comunicación, me pregunto ¿Por qué hay gente que se les da mejor cuidar las plantas que otras …?puede ser que las miran con otros ojos y las ven con el corazón, ¿puede ser?.

  La mirada es el segundo paso del escalón de nuestra conciencia. Henry Amiel decía que un espíritu cultivado es el que puede mirar y ver todas las cosas desde muchos puntos de vista, en nuestra escala de vida, la contemplación y el ver de las cosas es el nivel que nos acerca a las realidades, las más profundas y verdaderas. Lo descubrimos en nuestro silencio interior, en la sensación del intento al observar las cosas, al entender a los demás y a nosotros mismos. Callamos para escuchar nuestra verdad interior. Tal vez por eso hay tanta gente que no calla nunca; por eso vivimos en sociedades tan ruidosas; por eso nuestra mente no para. El silencio asusta porque tenemos miedo a encontrarlo en nuestro interior. Pero eso solo puede suceder si hay juicio. En la contemplación, solo hay verdad.

Podemos también introducir el concepto de observar, que debería ser el paso siguiente al ver, observar es la acción de examinar atentamente una persona u objeto. Para poder observar algo debemos ver el objeto que requiere nuestra atención. La diferencia radica en que en este caso se presta atención cuidadosamente sobre el objeto o persona.

 Juntando las dos acciones, ver y observar podemos almacenar las imágenes que metemos en nuestro cerebro, a partir de lo que hemos visto, oído y percibido. Todo acaba siendo una memoria en nuestra mente y vivimos según ella. Diremos que las personas con ceguera crean sus representaciones mentales. Ven, aunque no saben que ven. Al contrario de lo que hacen aquellos que miran, pero no ven nada.

 Querer vivir la vida, es mirar cara a cara a lo que miras y hacer el esfuerzo para ver y contemplar lo maravilloso que es todo lo que nos rodea, de esta forma nos descubrirnos a nosotros mismos y a todo lo demás, otro tema será juzgar lo que vemos, porque nuestra realidad puede ser diferente a la de otros, hay un dicho que dice “que lo que ves es diferente según los ojos con que se mira, y depende del color del cristal que se ponga” , eso será  el tema de otro artículo.