Las cruces, la leyenda

Todos o casi todos los que somos de Daimiel hemos escuchado o leído la aparición de la Virgen de las Cruces al muchacho de Moral de Calatrava con todo lo que lleva el relato, es mi deseo contar esta historia desde otro punto de vista un poco más místico y con algún toque de imaginación.

Con el permiso del zagal que llamaremos “Juan, voy a entrar dentro de su cuerpo metafóricamente para sentir lo que sintió él y poder narrar esta leyenda increíble como si la viviera yo mismo, así sentir en lo más dentro de mí lo que es una aparición, que es algo que pocas personas han tenido, yo por supuesto no la he tenido nunca, aunque me encantaría, otras cosas extrañas sí que me han sucedido, pero este no es el momento para ello.

Voy a tomar este relato como si fuera mío e imaginarme cómo fué, adentrarme dentro de Juan para sacar lo mejor de él y de su visión… He leído mucha documentación al respecto, pero yo creo que nadie se ha hecho protagonista de la historia y la ha contado desde su interior. Quiero manifestar todo mi respeto al personaje, a los lectores y a las personas creyentes, si alguna parte de este relato, no coincide con lo que ellos tienen como fé o creencia, y entiendan que lo hago con toda mi ilusión y respeto para que sea lo más real posible, dentro de lo que mi imaginación me permite .. Gracias.

Era un día sobre el año 1440 y pico, más o menos, que importa eso, un día como otro cualquiera, uno más de mi vida rutinaria y monótona, me levanto temprano, aquí, en mi casa de Moral de Calatrava, soy creyente y al levantarme rezo a la Virgen, que es mi guía y consejera; después de hacerlo me siento un poco más feliz y contento, aunque todos los días son iguales, siempre, desde mi interior, deseo que sea un día diferente al anterior y se rompa la rutina. Estoy aburrido de hacer siempre lo mismo, con este pensamiento me alegro y me consuelo. A mí me vale para seguir adelante día a día, de esta manera salgo a la calle más alegre.

Voy hacer lo que mi padre me ha ordenado, ir al molino a moler el trigo con mi amigo Sendero, que es mi burro; le llamo así porque siempre va delante con la cabeza baja, siguiendo un senda imaginaria, jaja, me hace mucha gracia su comportamiento tan tozudo y cabezón, somos verdaderos amigos, le hablo como si fuera mi compañero, ,,, el rebuzna como si quisiera entenderme, jajaja .

Desayuné una hogaza de pan y un poco de leche de cabra, me aligeré porque se hacía tarde, me había entretenido en limpiar y recoger los trozos de una vasija de aceite que se habían caído al suelo, le dí con el codo al levantarme del banco de madera donde estaba sentado, mal augurio pensé, jo, empiezo bien el día, pues vaya plan que tengo hoy pensé, hoy me va a salir mal “me he levantado con el pie izquierdo”

Cogí a Sendero y le cargué con unos costales de trigo y dos cantaros de agua para el viaje, me puse de camino a Puente Navarro, ya iba nervioso por el retraso que llevaba, era un día caluroso y las nubes estaban un poco grises típicas de un día de verano, bueno, de últimos de agosto. Yo iba andando ya que Sendero llevaba toda la carga en su costado, de mi garganta salían unos silbidos que se parecían a una de las canciones que había oído de un vecino, a él   le gusta mucho cantar y casi llega a molestarnos con sus sonidos, pero en el fondo me gusta a sí me alegro yo solo. Al llegar a La Tamarosa, llamado también campo de las cruces, cuentan los ancianos que en se lugar existía un cementerio hace muchos años y todavía se pueden ver algunas cruces rotas y mal colocadas entre montones de tierra y escombros.

Mirando las cruces me despisté, había una piedra en el camino lo suficiente grande como para que Sendero tropezara en ella y el pobre animal cayó de bruces al suelo, doblando las patas delanteras, derramando el grano por el suelo y el agua que llevaba en las vasijas para mi viaje. Al oír el ruido giré la cabeza y exclamé una palabrota que no se puede decir, tal fué mi desgracia que me puse a llorar de rodillas desesperadamente, encima no tenía la fuerza suficiente como para levantar al animal que rebuznaba de dolor, pedí a mi Virgen una y otra vez que me ayudara; me encontraba desamparado y triste, me acordaba de lo que pensé al salir de casa, sera un mal día hoy. Entre llanto y llanto y lamentos y oraciones, de pronto oí un ruido ensordecedor, el cielo se oscurecio, Un rayo iluminó todo mi entorno, y una luz brillante como nunca había visto jamás apareció delante de mí.

Me froté los ojos varias veces, no podía creer lo que estaba viendo, eestoy soñando! Ya dudé que el golpe me lo hubiera dado yo o el burro, vi una señora rodeada de una aureola blanca y amarilla de luz radiante, froté  mis ojos una y otra vez, era bella  y hermosa como nunca había visto en mi vida,  de ella emanaba dulzura y transmitía una paz que hasta los pajarillos dejaron de piar; el silencio era espectacular, miré a mi burro de reojo y ví que había bajado la cabeza con veneración, es como si supiera quién tenía delante, ya no gemía de dolor y sus orejas estaban caídas,, no puede ser, es imposible, estas cosas no suceden, son cuentos de viejas, pensé por unos instantes, y me repetía , me he dado un golpe en la cabeza. En medio de todo el silencio surgió una voz angelical, salía de todos los sitios y a la vez de ningún sitio en concreto.

” Hola Juan no te preocupes, no tengas miedo, he oído tu lamento y voy a ayudarte, eres un buen chico, mereces todo mi respeto y admiración… voy hacer caso a tus plegarias y a reparar lo que se te ha estropeado, pero a cambio te pediré que hagas algo por mí……Vas a ir al pueblo más cercano y vas a pedir que construyan en este lugar un templo en mi honor ”.

 

Asentí con mi cabeza aceptando lo que ella me decía, yo no sabía que decir, mi voz se paralizó y solo veía el resplandor de la virgen dentro de una burbuja que flotaba en el aire como por arte de magia. Asentí varias veces con mi cabeza como un tonto sin decir nada, miré a mi alrededor y todo estaba preparado.  Sendero de pie como si no le hubiera pasado nada, tan feliz como cada día. ¡Milagro!  esto es un milagro! en mi interior se repetía la misma palabra milagro. Milagro. 

 Me levanté del suelo y me puse en pie, mis rodillas estaban sin ningún rasguño y mi cuerpo a pesar de estaba temblando de emoción ya se encontraba tranquilo y armonioso, comencé a andar despacio, la señora me acompañó todo el camino hasta el molino. No volvió a decirme nada durante el tiempo que duró el trayecto, no me atreví a preguntar nada y aunque quisiera mi garganta estaba anudada, no podía pronunciar ninguna palabra. Al llegar al molino y antes que nos viera nadie, Ella desapareció de igual forma que había llegado, fué un milagro, algo que me costó mucho poder explicar.

 

Después del acontecimiento me acerqué a Torralba a contar lo sucedido, pero viendo que no me hacían caso, me desplacé a Daimiel. En este pueblo me recibieron muy atentamente y expliqué mi historia, para mi asombro creyeron todo el relato   y prometieron hacer el deseo de la señora a la que reconocieron como la Virgen Maria, y construyeron una ermita en su nombre y le pusieron Nuestra Señora de las Cruces en memoria del lugar.

Hubo muchos conflictos durante más de 100 años entre Torralba, Carrión y Daimiel para ver quien se adjudicaba el santuario y la virgen, al final a Daimiel se le dió la legalidad del lugar y tomó a la Virgen como patrona para la satisfacción de todos los Daimieleños, pero eso es otra historia que en otro momento contaré si se da el caso.  

Para mí, esta aparición ha sido lo más grande que me sucedió en mi vida y dentro en mi pensamiento lo recuerdo tal como pasó. Los años pasaron y a mi muerte dejé dicho que mis restos reposaran en el recinto, hoy en día se encuentran en una sepultura entre las capillas de la izquierda del santuario.

  

Me encuentro de vuelta a mi cuerpo para ser yo de nuevo, agradezco a Juan el haberme permitido hacer mía esta historia, ha sido una experiencia maravillosa, otra más de las que he tenido a lo largo de mi vida y que poco a poco y si las condiciones son favorables, compartiré con vosotros. Espero que a los lectores de este artículo les haya parecido interesante, doy gracias al cielo por vivir esta experiencia y contarla desde mi punto de vista.

 

Terminare este relato como dice la canción Somos de Daimiel, Virgen de las Cruces dilo tú también

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