Las leyes universales

¿Conoces las Leyes Universales? Son siete principios cósmicos fundamentales relacionados entre sí para alcanzar un estado mayor de evolución. Todos las podemos aprender y usar para elevarnos a un nivel mental superior; de hecho, han sido transmitidas y adoptadas por muchas culturas desde la época egipcia.

Las leyes universales, también conocidas como leyes espirituales o leyes de la naturaleza, son los principios que gobiernan cada aspecto del universo y son los medios por los cuales nuestro mundo y el cosmos entero continúan existiendo, prosperando y expandiéndose. 

El Universo existe en armonía con estas Leyes. Cuando una persona comprende, asimila e integra estas Leyes, experimentará una transformación en todas las áreas de su vida y le llevará a un nivel muy por encima del que pudiera haber imaginado. 

Estas leyes provienen de las tradiciones Herméticas y ligadas también a la filosofía Védica de la India. Combinan por tanto una parte del mundo místico occidental y oriental. 

Las siete leyes escritas por Hermes Trismegisto –el sabio egipcio tres veces grande– y transcritas 4 mil años después en un documento llamado Kybalión en el siglo XIX por un grupo anónimo llamado “Los Tres Iniciados”, abarcan enseñanzas mentales, físicas y astrales, cuando las comprendemos y aplicamos, adquirimos total dominio de nuestra vida, volviéndonos Seres plenos y felices. 

Son siete los principios cósmicos fundamentales relacionados entre sí para alcanzar un estado mayor de evolución. Todos las podemos aprender y usar para elevarnos a un nivel mental superior; de hecho, han sido transmitidas y adoptadas por muchas culturas desde la época egipcia. 

La física cuántica, acepta que el universo, incluido nosotros, este hecho de energía. Esta nueva ciencia demuestra que los átomos no son sólidos, a nivel subatómico las partículas dentro del átomo, están constituidas por protones, neutrones y electrones, los cuales están en constante movimiento.  Y si vas más allá en su nivel más puro lo que hay es energía. 

Las siete leyes universales que gobiernan al cosmos funcionan inexorablemente, sin distinguir entre ignorantes y sabios, entre adultos y niños, entre ricos y pobres, entre razas, nacionalidades, ni credos. Estas leyes o principios son fundamentales, y saber cómo funcionan nos permite usarlas para nuestro bienestar, aprovechando los beneficios espirituales y físicos que nos ofrecen. 

  Las 7 Leyes Universales

  • La Ley del Mentalismo (Inmutable)
  • La Ley de Correspondencia. (Inmutable)
  • La Ley de la Vibración. (Inmutable)
  • La Ley de la Polaridad (mutable)
  • La Ley del Ritmo (mutable)
  • La Ley de la Causa y Efecto. (mutable)
  • La Ley del Genero (mutable)

Explicacion:

  1)       Ley del mentalismo.

Universales nos dice que “Todo es Mente, el Universo es Mente”. Todo lo que vemos, experimentamos en nuestro cuerpo físico y que percibimos a través de nuestros sentidos, tiene su origen
en el mundo invisible de la mente.
 

En pocas palabras, uno puede crear lo que cree. Todo, absolutamente todo es consecuencia de lo que pensamos. La mente lo atrae todo. Cuando creemos en cosas positivas, atraemos cosas positivas. Con la mente podemos crear cualquier cosa; nuestra mente es creadora. En este principio cósmico es importante trabajar con la concentración, el deseo, la voluntad y la sabiduría.

Los pensamientos son cosas, tienen cuerpos, tienen masa, al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida. La mente contribuye al éxito del individuo o a su fracaso. ¿Quieres triunfar? Cambia tu tono mental. 

2)      Ley de Correspondencia.

  “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”. En cualquier plano de conciencia; arriba, abajo, adentro, afuera, aquí, allá… Las mismas leyes que rigen el universo, rigen también el universo interior de cada uno.

Cuando iniciamos el proceso del autoconocimiento, comprenderemos cómo se mueve todo y cómo modificarlo. Si queremos que el mundo cambie, debemos empezar por cambiar nosotros mismos. Somos un espejo. Cuando cambiamos nuestro interior, se ve reflejado también en el exterior.

Según pensamos, así sentimos y actuamos. La ley funciona tan exacta que nada se nos da ni se nos quita que no sea nuestro, por derecho de correspondencia.

3)      Ley de la vibración.

“Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”. Desde la partícula subatómica más pequeña hasta lo más grande que te puedas imaginar, tiene movimiento; todo se mueve hacia un cambio, se transforma. Un pensamiento positivo vibra en frecuencias muy altas. Cada pensamiento y cada palabra tiene poder creador: una carga vibratoria para materializar cualquier cosa. De hecho, con la palabra se puede construir o destruir.

De ese modo se demuestra que las partículas aparentemente invisibles permanecen en constante movimiento. El que usa la ley de la vibración equilibrada, es decir, trata de dar y de darse a sí mismo todo el bien que puede irradiar, pasa a una fuerza vibratoria más elevada, ya que el pensamiento positivo vibra en alta frecuencia. Cuando una persona vibra en baja frecuencia, todas las personas que vibran en la misma sintonía le transmiten sus males o problemas, porque es lo que se atraen mutuamente; como los átomos.

Comprender este principio es comprender las vibraciones que nosotros emitimos, tanto a nivel físico como emocional, mental o espiritual. Trabajemos la respiración, el autocontrol, la inteligencia, la prudencia y la pureza.

4)      Ley de la Polaridad.

Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse”. Si lanzamos una moneda, al caer veremos uno de sus dos lados; al final es el mismo objeto visto de diferente ángulo. Los opuestos son los extremos de lo mismo; el frío y el calor son opuestos de la temperatura, por ejemplo. Negro y blanco. Luz y oscuridad. Tristeza y felicidad… Tanto los extremos como los estados intermedios, son sólo diferentes grados vibratorios de lo mismo.

Si estas polarizado negativamente, atraerás sobre ti toda cosa negativa y lo llevaras contigo afectando otros ambientes, personas o cosas que entran en contacto contigo. En cambio, si estas polarizado positivamente, no solo atrás hacia ti toda clase de cosas buenas y situaciones positivas, sino que se las llevaras a los demás.

Podemos transformar un extremo en el otro al trabajar la perseverancia, la paciencia, la tolerancia y la convicción. Cuando lo dominamos, nos volvemos libres.

5)      La Ley del Ritmo.

La Ley del Ritmo. Todo fluye, hacia dentro y hacia afuera; todo está sujeto a mareas; todo asciende y cae; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la izquierda se compensa con la oscilación hacia la derecha; el ritmo se compensa. Es la segunda de las leyes mutables y que se puede trascender. 

Todo va de un punto a otro, simétricamente. Todo va y viene. Avance, retroceso; ascenso, descenso… Todo se manifiesta como el movimiento de un péndulo, de un polo a otro –aunque no precisamente llegando a cada extremo–. Todo tiene su propio ritmo, nada está en reposo. 

Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad. 

Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a esto último que creen los hermetistas que este principio es el más importante.

 6)      La Ley de la Causa y Efecto. 

Toda causa tiene su efecto, y todo efecto tiene su causa. Todo ocurre de acuerdo a esta Ley. El “cambio fortuito” es algo que no reconoce esta Ley. Hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a esta Ley. Todo efecto que vemos en el plano físico tiene una causa específica cuyo origen es el plano mental. 

Cuando algo negativo sucede en nuestras vidas, enseguida debemos ir a investigar la causa que produce ese efecto; encontrada la raíz del mal, se extirpa y el mal desaparece. Cuando los humanos se dan cuenta de que ellos mismos son los causantes de los males que los aquejan, de pronto les entra un intenso deseo de arreglar las cosas. Cuando este deseo es intenso y fuertemente proyectado, inmediatamente recibe toda clase de ayudas del universo para generar positivismo.

Cuando aprendemos a usar esta ley en vez de ser usados por ella, podemos acentuar o neutralizar algunos efectos de forma consciente, alcanzando el equilibrio, trabajando voluntad, fe, paciencia, constancia y esperanza.

Esta ley es la base de la reencarnación como proceso de aprendizaje y crecimiento. Trabajemos el amor, la bondad, las actitudes, pensamientos y obras.

7)         Ley del Género.

El género existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos”. En el plano físico se manifiesta como “sexo”, y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio siempre es el mismo. Todo lo que existe tiene bases masculina y femenina; positivo y negativo. Los opuestos son necesarios para el crecimiento de ambos.

De la unión de estos dos polos (inteligencia-amor) surge la creación. El principio masculino es atraer, estimular, sembrar, dirigir.

El oficio del polo femenino es recibir, germinar, reproducir, dar forma. Todo surge del funcionamiento de este principio de generación en el plano de la energía. Para que este principio funcione correctamente los dos polos deben trabajar en armonía, pero en muchos casos la voluntad de los géneros (hombres y mujeres) es muy débil. Así vemos a hombres y mujeres convirtiéndose en ecos de otros que tienen una mente o una voluntad más fuerte que la suya.

Encontrar la unidad con el Universo

El conocimiento de estas leyes facilita el desarrollo de nuestra conciencia y nos ayuda a alinearnos con el orden perfecto de la naturaleza y del Universo: vamos descubriendo las limitaciones del ego y nos alineamos con el orden perfecto; por esto para entenderlas de verdad es necesario observar y estudiarlas con la mente abierta: patrones, ideas fijas y creencias hacen que nos resistamos.

Si todo está hecho de átomos, todo es energía, y la misma energía que crea tu cuerpo, es igual a la energía de la que están hechas las paredes, los árboles o las rocas. La única diferencia es la frecuencia de vibración con la que se mueve cada uno, la velocidad con que giran las partículas a nivel subatómico.

Hay un gran número de personas en el mundo, cada vez más numerosas, que están tomando consciencia de estas leyes universales; sin embargo, sigue siendo la gran mayoría la que cree que la vida simplemente sucede por casualidad.

 

Las leyes de la naturaleza impactan y determinan cada aspecto de nuestras vidas, son la fuerza que determina cada aspecto de la creación, incluyendo cada uno de los eventos, condiciones y circunstancias que experimentamos tanto una escala individual como colectiva.

 

Algo importante de mencionar es que las leyes no disciernen entre bueno o malo, simplemente hacen su trabajo, acorde a lo que se le da. Tampoco discriminan entre género, color, religión, edad, ubicación geográfica, estado social. Funcionan en todo momento y por igual a todas las personas del mundo.

 

Para más detalles ver las páginas:

http://www.joseluis-lozano.com/el-secreto-de-las-7-leyes-universales/

https://abrahamcinta.com/blog/las-siete-leyes-universales-del-kybalion/

https://www.miplanbe.es/siete-leyes-universales/

https://revistaweeks.com/motivacion/las-siete-leyes-universales-analisis-ejemplos/

https://www.somosuno.guru/las-7-leyes-universales-2/

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